Ideada por Duncan Luce y Howard Raiffa en su obra "Games and Desisions" (1957), "La Teoría de Juegos" tiene como propósito analizar un proceso político internacional de manera prescriptiva; es decir, imponer un tipo de acción determinado a ciertos personajes y, a continuación, describir las consecuencias de dichas acciones. Se caracteriza por tener a 2 o más jugadores en lucha por obtener el mejor resultado respecto del otro, por poseer un conjunto de reglas básicas de acuerdo al desarrollo del juego, por incluir un entorno común para la realización del juego y por la amplia interacción de los móviles en competición.
Bajo estos preceptos, presento aquí un acontecimiento internacional actual con la aplicación de la "teoría de juegos" en él:
El espionaje de la NSA (EE.UU.) a Enrique Peña Nieto durante su campaña presidencial en 2012
Recientemente se dio a conocer a la opinión pública sobre acciones de espionaje a los actuales mandatarios de México y Brasil, Enrique Peña Nieto y Dilma Rousseff respectivamente, por parte de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos de Norteamérica. Solamente involucraremos en este caso al presidente Peña y al gobierno de los EE.UU.
Ubico que este juego corresponde a uno "bipersonal" de tipo "no suma 0"; es decir, que involucra a dos partes y estas tienen, en este caso, intereses antagónicos y, generalmente, intereses idénticos; además de que se pueden realizar sobre una base de cooperación entre los implicados (Intercambios de información y comunicación directa sobre intenciones).
¿Cómo actuará o se comportara el Estado Mexicano a cargo de EPN? En el transcurso de los días a partir de las revelaciones publicadas en un diario brasileño, ya la Cancillería mexicana ha expresado su desacuerdo y "extrañeza" al gobierno de EE.UU. Sin embargo, no ha sido la primera vez que México pronuncia quejas sobre faltas a su soberanía por parte del "vecino del norte", pues anteriormente se acusó en el periódico británico "The Guardian" sobre las prácticas de espionaje a diversas representaciones diplomáticas en Washington (incluida la mexicana).
Ante ese antecedente y anteriores (la operación "Rápido y Furioso" en plena administración calderonista, por mencionar un caso de violación impune de la relación bilateral), considero que no procederán acciones más severas que puedan debilitar las políticas y los acuerdos de "buenos vecinos" entre ambos estados; la posición geográfica, los tratados (imperando el de Libre Comercio) y los antecedentes históricos que nos marcan un desequilibrio de poder a favor de los EE.UU., son elementos suficientes para vaticinar que las notas diplomáticas enviadas a Washington no sentarán bases para prevenir futuros "malentendidos".
Y de esta manera respondemos a la interrogante: ¿Cuál debería ser el último resultado del juego? Es indudable que la dependencia de nuestro país con los Estados Unidos en materia política y, sobre todo, económica; ello aunado a la naturaleza dominante de la primera potencia mundial, nos hace pensar que los abusos, en diversas materias, persistirán.
Hace ya algunos ayeres, José López Portillo, ex mandatario mexicano, pronunció lo siguiente durante una comida con Jimmy Carter, demócrata y ex titular del gobierno estadounidense:
"Entre vecinos permanentes, y no ocasionales, el engaño o el abuso repentinos son frutos venenosos que tarde o temprano revierten"
La última cuestión es: ¿Será más tarde o más temprano cuando estas situaciones dejen de acontecer? El realismo político nos dice que será "más tarde"... ¿O tal vez nunca?
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